Casos reales adicción al consumo de drogas
Una persona de buena familia, amable e inofensiva, puede terminar cometiendo delitos de estafa por todo el territorio nacional, por adicción al consumo de drogas. Efectivamente, nuestro cliente, era una víctima de sus propias circunstancias. Y su comportamiento se ha visto condicionado por la dependencia a sustancias que causan grave daño a la salud. Su […]
Una persona de buena familia, amable e inofensiva, puede terminar cometiendo delitos de estafa por todo el territorio nacional, por adicción al consumo de drogas. Efectivamente, nuestro cliente, era una víctima de sus propias circunstancias. Y su comportamiento se ha visto condicionado por la dependencia a sustancias que causan grave daño a la salud. Su objetivo principal era consumir y sólo como consecuencia necesaria ha llegado a delinquir. La pérdida de control, sobre ciertas adicciones, es directamente proporcional a la pérdida de capacidad para aceptar el razonamiento lógico. Aunque la razón y la conducta correcta se representen, la fuerza que motiva esa adicción, prevalece. Nuestro cliente, llegó a cometer, uno de los mayores errores de su vida, su iniciación en el consumo de drogas, y con este, el descubrimiento de la miseria o la caída en desgracia. Por falta de valentía o por desconocimiento sobre el modo de cómo afrontar y resolver, de forma responsable, una situación que resulta difícil encajar (como podía ser la separación y divorcio de sus padres.
O el sufrimiento de experimentar en su propia persona situaciones desagradables que preceden a la ruptura de una relación, o todo en conjunto). Llegó a perder sus principios y valores, la confianza de sus familiares, de los amigos y en general del entorno que lo rodea. Pero por suerte para esta persona de forma particular, y para la sociedad en general. Ha logrado adquirir conciencia de su equivocación y lo ha aceptado sin condicionamiento alguno. La prueba de ello, se obtiene de las cartas que ha enviado a personas que pueden sentirse ofendidas por su comportamiento ilícito, por las confesiones realizadas a su familia tanto de forma verbal como no verbal y, sobre todo, por el alejamiento del motivo que lo llevó a realizar conductas delictivas, ya que rechazó, en su totalidad, la ingesta de metadona o cualquier otro medicamento desde el inicio de su privación de libertad. Por lo que, está decidido a finalizar con un estilo de vida que sólo le ha deparado perjuicios. Así pues, uno de sus familiares, en primer grado, vino a vernos y nos comentó que su hijo había experimentado un cambio que resultaba sorprendente y visiblemente, asombrado por la evolución, solicitó, nuestra ayuda.
Que básicamente consiste, en aconsejar que pida perdón a las víctimas, de forma honesta. Llegar a un acuerdo de conformidad con el Ministerio Fiscal. Luchar por la suspensión de la pena en caso de ser denegada. E invitar, al interno, para que mantenga la comunicación con los psicólogos del Centro Penitenciario. Con la finalidad de profundizar, más si cabe, en la causa que lo empujó hacia el mundo de las drogas. Para que puedan consolidar una respuesta, sobre la mejor manera de afrontar el conflicto que en su día, no supo combatir. Aunque esté exento de responsabilidad criminal porque cometió los delitos bajo síndrome de abstinencia por consumo de drogas tal y como indica el artículo 20. 2º CP, hay que probar ese hecho, y no, siempre, es fácil.

